Puede que estés pensando que la manera en la que haces la colada es la mejor y no cometes ningún error. Seguramente hagas muchas cosas bien, no lo dudamos, pero lo cierto es que hay ciertas prácticas que se siguen llevando a cabo hoy en día y que, lejos de lo que creemos, no ayudan a que nuestras prendas estén mejor cuidadas. Casi que todo lo contrario: muchas de nuestras costumbres a la hora de realizar esta tarea no están garantizando un buen cuidado, sino que podemos estar estropeando las prendas más de lo que pensamos. ¿Quieres saber en qué te estás equivocando? Sigue leyendo, en este post te lo contamos.

Errores más comunes al hacer la colada

El cuidado de las prendas depende de nosotros, hay que asumirlo. No sólo por el uso que le damos, el tipo de lavado influye directamente en su durabilidad. Por eso mismo, para garantizar un mejor cuidado de la prendas, es necesario prestar atención a una serie de consejos de lavado que nos ayudarán a mantenerlas por más tiempo en nuestro armario. Además, saber lavar bien las prendas en la lavadora es el primer paso para alargar el ciclo útil de la lavadora. ¿Necesita más motivos para hacer bien la colada? Si la respuesta es sí, revisa algunos de los errores más comunes al hacer la colada.

Separar la ropa

¿Qué es lo primero que se te pasa por la cabeza cuando piensas en separar la ropa? Seguramente estarás pensando en la regla de oro: blanco, negro y color, separados por favor. Vale, sí, es un principio básico de lavandería. ¡Pero no el único! Lo cierto es que lo ideal es clasificar la ropa primero por la temperatura a la que se debe lavar, y después prestar atención al color. De esta manera lograremos que no pierda el color y que dure más tiempo la prenda.

 La carga de la lavadora

Para un lavado adecuado y óptimo, debes llenarla un poco más de tres cuartos, te tiene que caber una mano entre la ropa y las paredes del bombo. Si la llenas demasiado, la ropa no se agitará lo suficiente y puede que no quede limpia.

Excesivo detergente

¿Cuánto más jabón más limpieza? Pues no, todo lo contrario. Excedernos en la dosis de detergente no sólo hará que gastemos más producto y que contribuyamos a contaminar más el medioambiente… Por si fuese poco, los excesos de detergente quedarán impregnados en las prendas de una manera antiestética y además, puede irritar nuestra piel. Lo peor, es que si nos pasamos con la cantidad de detergente, se creará más espuma y las manchas se pegarán más a la prenda.

No lavar la prenda antes de su primer uso

Hay un par de razones principales para lavar tu ropa nueva una vez antes de usarla por primera vez. Una es eliminar o disminuir los acabados químicos que los fabricantes ponen en la ropa para que se vean mejor, y la otra es enjuagar el exceso de tinte. Te recomendamos que no las mezcles con otros colores, porque las telas nuevas suelen desteñir.

El agua fría no siempre es buena opción

Aunque el ahorro en la factura de la luz es un factor muy importante, no puede ser el único que tengamos en cuenta a la hora de hacer la colada. Así pues, el agua fría muchas veces no es la mejor opción, la mejor idea es usar el agua más caliente que tus telas puedan soportar. Es el caso por ejemplo de las toallas, es ese tipo de prendas que debemos lavar con agua caliente, para garantizar que estamos acabando con las bacterias y evitaremos las típicas manchas de moho.

Caso omiso a las etiquetas

¿Eres de los que corta las etiquetas de las prendas nada más comprarlas? Pues debes saber que las etiquetas nos dan la información necesaria sobre las temperaturas; lavado a máquina, seco o mano; tolerancia o no a la lejía… A veces damos por sentado cosas y podemos echar a perder una prenda por descuido. Te recomendamos que prestes atención a las etiquetas de las prendas y no te deshagas de ellas.